Otoño 2025: siguen las lluvias para varias zonas agrícolas


Las lluvias recientes han traído un alivio significativo a diversas regiones agrícolas del país, mejorando las condiciones hídricas que, durante los últimos meses, habían sido afectadas por largos períodos de sequía. Con las precipitaciones de la última semana, los productores han recibido un respiro ante las complicaciones que generaron los escasos recursos hídricos. Según informes del Instituto de Clima y Agua del INTA, las lluvias han sido abundantes en varias provincias, con acumulados de hasta 263 mm en Misiones, mientras que en la región del Litoral, las precipitaciones superaron los 100 mm. En la región pampeana, el agua caída fue entre 10 mm y 70 mm, lo que representa un alivio para los cultivos.

Cómo seguirán las lluvias esta semana

El impacto positivo de estas lluvias se refleja en el incremento del porcentaje de agua útil en el suelo, que ahora oscila entre el 50% y el 60% en zonas como el NEA (noreste y centro del país), la Patagonia sur y la región pampeana. En áreas más específicas, como Corrientes y el centro-este y norte de Entre Ríos, los niveles de humedad han alcanzado hasta el 100%. Estos aumentos en la disponibilidad de agua han sido clave para la recuperación de los cultivos, especialmente en regiones que venían sufriendo por las secuelas de la sequía.

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Para los próximos días, las previsiones indican que las precipitaciones continuarán, con especial intensidad en el norte del área agrícola, incluyendo la Región del Chaco y el norte de la Mesopotamia. Además, se esperan lluvias de intensidad moderada a abundante en Buenos Aires y las zonas aledañas, así como en el centro y este de Uruguay, lo que podría generar un impacto importante en las actividades agrícolas y en los niveles de humedad del suelo.

Sin embargo, junto con las lluvias, se espera un marcado cambio térmico. En las primeras etapas de la semana, se prevén temperaturas por debajo de lo normal debido a la llegada de aire frío. Este enfriamiento será temporal, ya que, más adelante, los vientos del trópico incrementarán rápidamente las temperaturas, generando picos de calor que superarán las máximas habituales para la época. Este cambio de temperaturas podría tener implicaciones directas en el crecimiento de los cultivos y en la estrategia de los productores para enfrentar las condiciones cambiantes.

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El ingreso de una masa de aire polar también traerá consigo temperaturas mínimas por debajo de lo normal, lo que eleva el riesgo de heladas. Aunque las heladas podrían ser generales en varias zonas, se espera que las áreas más afectadas sean las zonas serranas del oeste y el sudeste bonaerense, donde podrían producirse heladas localizadas. Este riesgo es particularmente importante para los cultivos que están en fases sensibles de su desarrollo, ya que las heladas pueden dañar de manera significativa los productos en crecimiento.

Ante este panorama, se recomienda a los productores monitorear de cerca sus cultivos, evaluando constantemente el estado de las plantas y su capacidad para soportar tanto los excesos hídricos como las variaciones térmicas. El manejo adecuado de los cultivos durante estos cambios climáticos es crucial para maximizar los rendimientos y evitar pérdidas. Además, se sugiere ajustar la planificación de las labores agrícolas, tomando en cuenta las lluvias pronosticadas y los cambios térmicos que podrían afectar tanto las cosechas como las siembras.

Con la continuidad de las lluvias prevista para este trimestre, especialmente influenciada por el fenómeno de El Niño, se abre una oportunidad para la recuperación de los sistemas productivos que fueron severamente afectados por la sequía de los últimos años. Sin embargo, el éxito de esta recuperación dependerá de la gestión adecuada del agua y de una planificación estratégica que permita aprovechar al máximo los beneficios de las precipitaciones sin que los excesos de agua generen nuevos inconvenientes.

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En resumen, el clima presenta tanto oportunidades como desafíos para los productores agrícolas. Mientras que las lluvias recientes y las que se esperan pueden impulsar la recuperación de los cultivos, las variaciones térmicas y el riesgo de heladas requieren de una vigilancia constante y de una respuesta ágil para proteger los sistemas productivos del país. La clave para aprovechar este contexto climático será la gestión eficiente de los recursos y una planificación anticipada que minimice los riesgos y maximice las oportunidades.