Inflación y agroalimentos: La brecha de precios aumentó 3,8 veces

Los precios de los agroalimentos se han multiplicado por 3,8 veces del campo a la góndola en febrero de 2025, según el Indicador de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Esto significa que, por cada $1 que recibió el productor, el consumidor pagó $3,8 en las góndolas. Esta disparidad evidencia la creciente brecha entre los precios en origen y destino, un fenómeno que afecta tanto a los productores como a los consumidores.
En promedio, la participación del productor en el precio final del producto fue del 24,4%, lo que representa un incremento del 7,5% respecto al mes anterior. Sin embargo, esta cifra varía considerablemente entre los productos. Los productores de pollo fueron los que más participaron en el precio final, con un 49,7%, mientras que los productores de zanahorias tuvieron una participación mucho menor, con solo el 5,4% del precio final. Esto refleja una concentración de valor en la cadena de comercialización que beneficia a otros actores, como los intermediarios y los grandes distribuidores, en detrimento del productor.
El informe también señala que la apertura de importaciones ha afectado negativamente a los productores locales, especialmente aquellos del sector de economías regionales. Las importaciones, muchas veces provenientes de grandes hipermercados o empresas, elevan los costos de insumos e impuestos de la producción nacional, lo que pone al productor argentino en una situación de desventaja competitiva. A pesar de estos desafíos, la demanda de productos locales sigue siendo alta, pero la competitividad se ve comprometida por las distorsiones del mercado.

La brecha en los agroalimentos frutihortícolas y de origen animal
El análisis de los productos frutihortícolas y de origen animal muestra disparidades aún más marcadas. En febrero, los precios de las 19 frutas y hortalizas que integran la canasta IPOD se multiplicaron por 6,2 veces, lo que representa una leve disminución del 1,6% en comparación con enero. Por otro lado, los 5 productos y subproductos de origen animal que conforman la canasta IPOD vieron un incremento más moderado, con los precios multiplicándose por 3 veces, sin cambios significativos respecto al mes anterior.
La canasta IPOD, que abarca tanto productos frutihortícolas como de origen animal, registró en origen un aumento del 7,9% respecto a enero, acumulando un incremento del 14,8% en lo que va del año. Este aumento mensual se explicó principalmente por la suba en los precios de productos como la lechuga y la papa. En comparación con febrero de 2024, el valor de la canasta ha aumentado un 37%.
En las góndolas, la canasta IPOD también experimentó un incremento, aunque más moderado, con una suba mensual del 5,8% y un acumulado anual del 2,7%. Este aumento se ve reflejado en los precios que los consumidores deben pagar, que en comparación con febrero de 2024 han aumentado un 58,4%.

Las mayores y menores brechas IPOD de febrero
Al analizar las diferencias entre los precios en origen y destino de los productos agroalimentarios, se destacan algunos con brechas particularmente grandes. La zanahoria, por ejemplo, presentó una de las mayores brechas, multiplicando su precio por 18,6 veces. Otros productos con grandes diferencias fueron el limón (10,1 veces), la naranja (9,9 veces), la manzana roja (8,6 veces) y la pera (7,7 veces).
Sin embargo, no todos los productos siguieron la misma tendencia. En el caso de la zanahoria, los precios en origen disminuyeron un 34,8%, debido a una sobreoferta en el mercado, una demanda reducida y problemas de calidad. Por otro lado, el precio en góndola bajó solo un 0,8%, reflejando la falta de coordinación entre los precios en origen y destino.
El limón, por su parte, experimentó una caída del 60% en el precio recibido por el productor, debido en parte a la importación de fruta y el aumento de la oferta. A nivel consumidor, el precio descendió un 7,5%. La manzana y la pera también vieron bajas importantes en origen, con caídas del 21,3% y 18,1%, respectivamente. Sin embargo, los precios en góndola no bajaron en la misma proporción, lo que evidencia la asimetría en la distribución de los márgenes de ganancia a lo largo de la cadena de comercialización.

El análisis del IPOD muestra que los precios de los agroalimentos siguen aumentando, lo que genera una creciente brecha entre lo que reciben los productores y lo que pagan los consumidores. Si bien los productores de pollo mantienen una mayor participación en los precios finales, otros sectores como el de las frutas y hortalizas sufren una desproporcionada distorsión en los márgenes de ganancia.
Además, la apertura de importaciones y el aumento de los costos de insumos siguen siendo factores que afectan la competitividad del sector agropecuario argentino. La situación requiere una mayor intervención para garantizar un equilibrio en la cadena de comercialización y mejorar la rentabilidad de los productores.