Ganadería: Senasa reporta 820 mil cabezas menos en las categorías menores

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó una nueva reducción en el stock de ganadería argentina, según los datos obtenidos en la segunda campaña de vacunación contra la fiebre aftosa del año pasado. El informe revela que se vacunaron 820 mil cabezas menos en las categorías menores en comparación con 2023, lo que representa una caída del 2,8%.
La segunda campaña de vacunación en la ganadería abarca terneros, novillitos, vaquillonas y novillos, dejando fuera a vacas y toros, que solo reciben una dosis anual en la primera campaña del año. Por lo tanto, si bien los datos actuales confirman la preocupación de los analistas, la magnitud total de la disminución del rodeo recién podrá evaluarse con la publicación del informe anual del Senasa en las próximas semanas.

Los analistas alertan sobre la disminución del rodeo
Varios especialistas en el sector ganadero ya habían advertido sobre la tendencia a la baja en el stock de bovinos. Ignacio Iriarte, reconocido analista del sector, destacó que “la caída del stock en estos casos es del 2,8%, con 820 mil cabezas menos en las categorías menores”.
Por su parte, el consultor Andrés Costamagna reafirmó las estimaciones que había presentado semanas atrás. Según sus proyecciones, el rodeo nacional habría sufrido una reducción total de aproximadamente 1,5 millones de animales. Este descenso responde a distintos factores, entre ellos la crisis climática de los últimos años y la falta de incentivos para la actividad de la ganadería.

Uno de los factores que explican esta disminución es la situación climática. Según Iriarte, “lo que sorprende es que no se recuperó el número de terneros que se suponía iba a darse por la mejora climática de 2023/24”. A finales de 2023, las lluvias llegaron tarde para mejorar la disponibilidad de forraje, aunque ayudaron a mejorar la condición corporal de las vacas para quedar preñadas. Esto podría traducirse en un repunte del número de terneros en la próxima parición y destete, siempre que las condiciones climáticas sigan acompañando a la ganadería.
Otro aspecto preocupante es la caída del 6% en la cantidad de vaquillonas vacunadas. Esto indica un mayor envío de hembras a los feedlots y una menor retención para reposición de vientres. Esta situación podría interpretarse de dos maneras: por un lado, evidencia que no hay una apuesta clara por la cría; por el otro, refleja que los criadores prefieren conservar vientres que ya han dado terneros en lugar de invertir en nuevas hembras.

Menos novillos, menos carne de calidad en ganadería
El informe también señala una reducción del 4% en novillitos y del 4,4% en novillos, lo que podría afectar la producción de carne de mayor calidad. En un contexto donde la exportación de carne vacuna sigue siendo clave para el sector, esta caída en la cantidad de animales en engorde podría impactar negativamente en la oferta futura de la ganadería.
Según los analistas, este fenómeno responde a la falta de incentivos y políticas claras para fomentar la inversión en la producción ganadera. La incertidumbre económica, la falta de crédito y la presión impositiva generan desconfianza entre los productores, quienes prefieren vender los animales en el corto plazo en lugar de apostar por la retención y el engorde prolongado.

A la espera del informe anual del Senasa, los productores y analistas del sector continúan evaluando el impacto de esta caída en el stock ganadero. Si bien podría esperarse una leve recuperación en la próxima parición debido a la mejora climática, la falta de incentivos sigue siendo una barrera para el crecimiento del rodeo.
El sector ganadero se enfrenta a un desafío clave: revertir la tendencia decreciente del stock y generar condiciones favorables para su recuperación. Para ello, será fundamental un mayor respaldo político y económico que brinde previsibilidad y confianza a los productores.