La colza, una herramienta clave de la agricultura para el control de gramíneas invernales


La incorporación de colza en la rotación de cultivos se presenta como una estrategia eficiente para mejorar los rendimientos de los cultivos de segunda, reducir riesgos y contribuir a la estabilidad del sistema agrícola. Además de sus beneficios productivos, la colza facilita un control más efectivo y económico de las gramíneas invernales, lo que refuerza su importancia dentro del esquema de rotaciones.

El crecimiento de la demanda global de aceites para biocombustibles ha impulsado el interés por cultivos oleaginosos como las brasicáceas, grupo al que pertenece la colza. En este contexto, la colza se posiciona como una alternativa estratégica en la producción de invierno, con ventajas agronómicas que van más allá del rendimiento del propio cultivo.

Beneficios agronómicos de la colza y control de malezas

Según Leonardo Coll, especialista del INTA Paraná, “las brasicáceas ofrecen una gran oportunidad para diversificar la secuencia de cultivos, lo que no solo mejora la producción, sino que también facilita el control de determinadas enfermedades y malezas”. En este sentido, el uso de herbicidas específicos para colza permite un control más eficiente y económico de gramíneas invernales problemáticas, como el raigrás y la avena fatua.

La siembra de colza también contribuye a mejorar la estructura del suelo y reducir la presión de enfermedades que afectan a otros cultivos de invierno, como el trigo y la cebada. Este beneficio radica en su sistema radicular pivotante, que mejora la infiltración del agua y reduce la compactación del suelo, generando mejores condiciones para los cultivos de segunda.

Colza, Argentina

Claves para una siembra eficiente

Para lograr una buena implantación, la planificación debe comenzar antes de la cosecha del cultivo de verano. “Es fundamental definir los lotes destinados a la colza y gestionar adecuadamente los rastrojos, ya que una distribución uniforme favorece una implantación homogénea”, explicó Coll.

Dado que la semilla de colza es pequeña, se recomienda evitar una cobertura excesiva de rastrojos y regular correctamente la sembradora para garantizar una siembra eficiente. Además, la elección del cultivar y el momento de siembra son factores clave sin costo adicional. “Gracias a la información generada por el INTA, los productores pueden conocer el potencial de rendimiento y el ciclo de cada variedad para definir la fecha óptima de implantación”, detalló el especialista.

La colza requiere una siembra más temprana que el trigo, con una ventana ideal entre abril y mediados de mayo. Según Coll, el esquema recomendado es similar al del trigo: comenzar con cultivares de ciclo largo, seguir con intermedios y finalizar con los de ciclo corto.

Colza, Argentina

Articulación público-privada para potenciar la producción

Con una fuerte apuesta por los biocombustibles, el INTA celebró un convenio con la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) para el desarrollo de cultivos bioenergéticos en el país.

El acuerdo tiene como objetivo aumentar la cantidad de información disponible sobre el cultivo de colza y su industrialización con fines energéticos. Entre otros aspectos, prevé la ampliación de la red de ensayos del INTA y el fortalecimiento de los programas de mejoramiento del cultivo de colza -variedades o híbridos- tanto del sector privado como público.

Además, el convenio incluye la colaboración con los actores de la cadena para definir estrategias de difusión y extensión sobre el cultivo. “Este trabajo conjunto permitirá generar información clave sobre el comportamiento de los cultivares en distintas fechas de siembra, la respuesta del cultivo a la fertilización y el rol de la colza como cultivo antecesor de soja o maíz en diversas regiones del país”, agregó Coll.

Colza, Argentina

El área cultivada con brasicáceas está creciendo aceleradamente en países como Estados Unidos y Brasil. En la Argentina, si bien se ha incrementado en los últimos años, aún está lejos de alcanzar su verdadero potencial.

“La generación de información técnica y el acompañamiento de los productores serán fundamentales para consolidar la colza como una opción viable y rentable dentro del sistema productivo nacional”, concluyó Coll.

A medida que la industria de biocombustibles siga expandiéndose y los productores tomen conciencia de sus beneficios agronómicos, la colza podría consolidarse como una alternativa estratégica en el modelo de rotación de cultivos de Argentina.